domingo, 11 de septiembre de 2011

"Has que valga"

Admiro la confianza y lealtad de los trabajadores de Wall Street detrás del desastre financiero. De qué temería si uno de ellos me tomara de la mano y me guiara el camino. Atravesaríamos los más extensos pasillos de los grandes edificios y rascacielos, los ventanales internos hechos para vigilar las sendas repletas de inversores. Oiríamos el profundo torrente que ruge desde las líneas de accionistas. Junto a los despachos descansan los empleados más jóvenes. El olor a café proviene de los pisos más altos. Bajaríamos hasta llegar a la calle, una vez traspasadas las puertas giratorias, y respiraríamos profundamente cuando nuestra cara se estremezca con el frescor. Qué nos importaría si sobre nuestras cabezas cayeran viejas marcas: IBM, NEXTEL, MICROSOFT, TEXACO. Celebraríamos su declive, que celebran a un tiempo con las publicidades el neón. Admiraríamos el veloz progreso de pequeñas y medianas empresas. Cabalgaríamos en corceles a través de las avenidas comerciales disparando flechas de fuego. Juntos quemaríamos los bancos, prenderíamos fuego todos los comercios, las cadenas internacionales de hotelería y gastronomía, los canales de televisión. Sólo dejaríamos las joyerías con sus diamantes eternos. Nosotros romperíamos todos los relojes y dejaríamos sólo el oro. Luego, avanzaríamos hasta los límites del Wall Street Center y la ciudad misma, hasta llegar a las afueras, en donde, subidos a cualquier ómnibus, no nos detendríamos hasta las montañas de Oklahoma. Sacaríamos la cabeza por la ventanilla y miraríamos infatigablemente los macizos de piedra, las altas cumbres, los valles soleados, los arroyos y los pinos. Qué lejos quedaría todo lo que me envejeció. Mi corazón se vería libre de las quejas más amargas. Tomaríamos cerveza barata en los pueblos. Nos subiríamos a la montaña rusa. Pasearíamos en ponis de alquiler.

2 comentarios:

David Nahon dijo...

somos nada mas que personas. te extraño loco

Montse Callao Escalada dijo...

que cosa linda